The Last Dance: una oda a Michael Jordan

Michael Jordan exhibe su figura en su propio documental
Michael Jordan | Fuente: flickr
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El documental exhibe la figura de la maxima leyenda del baloncesto mundial

Seis veces campeón de la NBA, miembro del salón de la fama, cinco veces elegido MVP de la temporada regular, seis veces MVP de las finales, dos oros olímpicos, 14 veces All-Star, tres veces MVP del All-Star, dos veces vencedor del concurso de mates… La historia de Michael Jordan está plagada de éxitos a la altura de una auténtica leyenda.

Con 41.012 minutos disputados en sus 1.072 partidos, el 23 de los Bulls alcanzó los 32.292 puntos (30.1 de promedio), 6.672 rebotes (6.2), 5.633 asistencias (5.3), y un 49.7% de acierto en sus tiros. Su grandeza fue tal que no solo el equipo de su vida retiró su dorsal, sino que también los Miami Heat le brindaron ese homenaje debido a todo lo que él había supuesto para la NBA.

The Last Dance

Más allá de lo deportivo, el documental de Netflix muestra alguna de las facetas más ocultas de Michael Jordan. En los 10 capítulos se puede observar a un deportista nato, profesional, trabajador, motivador… Era único y siempre estaba muy seguro de sí mismo, a pesar de que en ocasiones era bastante grosero. Con sus compañeros era duro, llegando a desafiar a los más jóvenes con la intención de sacar la mejor versión de ellos.

Como bien citan en un momento determinado, “Jordan vivía el presente y lo hacía de una forma peculiar”. La magnitud de su grandeza alcanza unos límites nunca antes vistos. Como ocurrió con Muhammad Ali y su soberbia, la chulería de Michael derivaba de una extrema seguridad en sus capacidades. La confianza que tenía sobre sí mismo le llevó a lo más alto, ya que él era consciente de todo lo que podía lograr. Es algo que parece ir dentro del ADN de los campeones.

Lo mejor de Michael Jordan

Rodeado por la injusticia

Gran parte del éxito de Michael Jordan se vio empañado por la iniquidad que sufrió en sus mejores años. En primer lugar se mencionan las acusaciones de la prensa sobre los problemas que tenía con las apuestas. El propio Michael tenía la costumbre de apostar en todo tipo de juegos, pero él mismo lo describía como un hobby. Los medios del momento lo detallaron como una especie de enfermedad, que derivó en un tratamiento pésimo de la máxima estrella de la liga.

Las acusaciones constantes de la prensa buscaban debilitar y transgredir contra el propio Jordan. Él era muy fuerte mentalmente y sabía hacer oídos sordos a las palabras más necias. Sin embargo, toda persona tiene un límite. Con el asesinato de su padre en el verano de 1993, junto a todo lo arrastrado con las recriminaciones, Jordan sorprendió al mundo al retirarse temporalmente. Necesitaba un descanso mental, y sustituyó el baloncesto por el béisbol durante un año y medio.

Pensando en su padre, y alejado de toda la prensa basura, Michael Jordan dedicó su tiempo al deporte que su progenitor le había enseñado desde bien pequeño. Tras haber conquistado sus tres primeros anillos, y después de una temporada y media con el bate en sus manos, el mítico dorsal 23 volvió a los Bulls con el 45 y con las energías renovadas.

Las 50 mejores jugadas de Michael Jordan

Nuevo tricampeonato

En su primera etapa, Michael Jordan fue capaz de derrotar a varias de las estrellas de la NBA. Magic Johnson, Larry Bird, Patrick Ewing, Clyde Drexler, Charles Barkley, los bad boys… Todos estos terminaron sucumbiendo al linaje de unos Chicago Bulls liderados por el de Carolina del Norte. En su regreso, los Orlando Magic de Horace Grant consiguieron dejarles fuera de las finales de Conferencia, pero Jordan aún no había dicho su última palabra.

Preparándose al cien por cien en el verano de 1995, el escolta volvió a liderar un proyecto acompañado por Phil Jackson y Scottie Pippen. En ese momento, para conseguir un nuevo tricampeonato y alcanzar sus seis anillos, volvió a destruir a los mejores jugadores de la liga. En esta lista entran nombres como el de Reggie Miller, Shaquille O’Neal, Karl Malone, Byron Russell, John Stockton…

G.O.A.T

La mayoría de los aficionados del baloncesto, y del deporte en general, coinciden en que Michael Jordan ha sido el mejor jugador de la historia. Pasan los años, y aunque han emergido figuras como Kobe Bryant o LeBron James, nadie ha conseguido alcanzar la grandeza del 23. Siempre presente en los momentos claves, líder de todos sus proyectos, con una mentalidad férrea y un físico prodigioso… Hace falta algo más que un milagro para que alguien pueda hacer sombra a uno de los deportistas más grandes en toda la historia del deporte.

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